Honduras continúa en emergencia

    “El hambre y el frio empiezan a ser los protagonistas de una larga espera por las ayudas que llegan a cuenta gotas”.

    Linda Richards

    Autor fotografía: Radio Progreso, Honduras.

    Un reducido trozo de terreno es rodeado por una extensa cantidad de agua marrón que fluye sin parar, en dicho terreno se encontraban cientos de personas que abandonaron sus casas ante las inundaciones producidas por los huracanes ETA e IOTA, y que aguardaban a su rescate. “Lo perdimos todo, nos llegamos a encontrar atrapados en un pedacito de tierra, no sabíamos a dónde ir”. Quien habla es Wilfredo Rodas de 40 años, habitante de la colonia La Planeta ubicada en San Pedro Sula, la capital industrial de Honduras con más de un millón de habitantes. Está acompañado de su esposa y sus tres hijos y su perro que lograron rescatar. La familia al completo inicia una lucha por la supervivencia como otras cientos de miles de familias que se han visto sorprendidas por las “llenas”, como le suelen llamar a las inundaciones. Estas familias hondureñas que ya de por sí, estaban siendo duramente castigadas por el descontrolado contagio del COVID-19, hoy se encuentran en un estado de padecimiento absoluto, pues de tener una casa donde confinarse para mantener a raya al coronavirus, han pasado a estar en albergues improvisados, donde viven hacinados y  se encuentran desprovistos de los servicios más esenciales.

    El hambre y el frio empiezan a ser los protagonistas de una larga espera por las ayudas que llegan a cuenta gotas.

    Autor fotografía: Radio Progreso, Honduras.

    Karen Patricia Rodríguez, de 35 años, ingeniera en Organización industrial, pertenece a la organización Red De Hondureñas Migrantes (REDHMI) en Madrid. Nos relata que las consecuencias de los huracanes ETA e IOTA en Honduras deben entenderse desde un punto de vista estructural: “El modelo extractivista  que se ha venido implementando en Honduras, sobre todo en las últimas décadas, los monocultivos y la tala desenfrenada de nuestros bosques, son algunas de las causas medioambientales que hacen vulnerable al país ante estos fenómenos naturales, así como también la construcción de viviendas y complejos en zonas no aptas para ser habitadas. Otro tipo de problemas acuciantes tienen que ver con las nefastas infraestructuras con que cuenta el país, la mala comunicación entre pueblos y ciudades, la desviación de fondos destinados para la mejora de estas infraestructuras, la corrupción y la falta de voluntad política para mejorar las condiciones de vida de las comunidades que viven en las zonas más vulnerables a estas catástrofes naturales”.

    En uno de los medios de comunicación hondureños, el embajador de la Unión Europea en Honduras, Jaume Segura, recordaba que “Honduras se encuentra entre los cuatro principales países del mundo afectados por el cambio climático”. Esta situación de vulnerabilidad del país ante los eventos naturales agudiza el impacto devastador de las tormentas tropicales o de los huracanes.

    El embate climático afecta a diversos grupos sociales, pero como apunta Karen Rodríguez, según datos del centro de derechos de la mujer, 1 de cada 3 familias en Honduras es encabezada por una madre soltera, por tanto, las mujeres están sobrerrepresentadas en las cifras de las personas afectadas, ya que es más frecuente que habiten en las zonas más vulnerables y empobrecidas del país.

    Actualmente, Honduras vive un lento proceso de reconstrucción, las lluvias no han dado tregua y las zonas destruidas siguen sin poder reconstruirse. Rodríguez sugiere que lo más urgente es poner a disposición de todas las personas damnificadas albergues con suficiente capacidad, y con las medidas de bioseguridad pertinentes. En cuanto al desarrollo económico, habrá un retroceso de 20 años, según el Foro de la Deuda Externa de Honduras (Fodesh). De acuerdo con los informes de Naciones Unidas y el Banco Mundial, seis de cada diez hondureños viven por debajo del umbral de pobreza, cuatro de cada diez no tienen ni para comprar un plato de comida, lo que los organismos definen como “pobreza extrema”. Con este desolador panorama, la población no tardará en organizarse para comenzar nuevamente en salir en caravanas.

    Ante esta situación, creo que una mayoría de la población tiene claro que es urgente y necesario un cambio radical en la política hondureña. Necesitamos una visión integral y a largo plazo, escucha activa y participación en los movimientos sociales que llevan décadas de lucha por la democracia y los derechos humanos.

    Durante las inundaciones ha quedado demostrado que el pueblo organizado es capaz de muchas cosas, que la solidaridad organizada salva vidas.


    “A día de hoy seguimos igual, sin poder reconstruir nuestras vidas, queremos volver a la normalidad cuanto antes. La solidaridad del propio pueblo hondureño ha sido notable y admirable, pero la ayuda sigue siendo insuficiente. Solicitamos a la comunidad internacional que nos ayuden, hay muchas familias que lo estan pasando mal ”.

    Wilfredo Rodas (damnificado por los huracanes ETA e IOTA).

    ETA Honduras

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